Toxina botulínica

La toxina botulínica es una proteína que ayuda a frenar los espasmos musculares. 

Se utiliza para el tratamiento de las arrugas dinámicas (aquellas que producen los gestos de la expresión).

Son arrugas dinámicas las que se producen en el entrecejo o glabela, las que aparecen en disposición horizontal en la frente y las patas de gallo que son fruto de la contracción del músculo orbicular de los ojos.

De esta forma, los músculos pierden su capacidad de contracción de manera completa a partir de 48-72 horas, alcanzando el máximo efecto en 10 días y la inactivación neuromuscular se mantiene por un período de entre 3 y 4 meses.

La seguridad de los tratamientos estéticos realizados con esta sustancia ha sido probada en estudios médicos a lo largo de 20 años, lo que certifica que se trata de una terapia segura, eficaz y bien tolerada. Sus efectos no son a nivel sistémico siempre que se respeten las dosis y zonas adecuadas de inyección.

Con un manejo refinado de este tratamiento se puede no solo rejuvenecer un rostro sino también embellecerlo.

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